CONTENIDO
- 1. Cliente implicado en un caso de injurias por insultos

- - Relato del cliente que acudió al abogado penalista
- 2. Estrategia del abogado penalista frente a la acusación por injurias derivadas de insultos

- - Asistencia del abogado 1) Negación de la intención de insultar
- - Asistencia del abogado 2. Obtención de declaraciones de personas presentes
- - Asistencia del abogado 3. Objeciones a la objetividad de la sanción disciplinaria interna
- - Asistencia del abogado 4. Cuestionamiento de la credibilidad de las alegaciones de la otra parte
- 3. Caso de injurias por insultos: resolución policial de no remisión con la asistencia del abogado penalista

- 4. Información jurídica para investigados por un delito de injurias debido a insultos

- - Criterios para determinar la existencia del delito de injurias
- - Elementos constitutivos y penas del delito de injurias
1. Cliente implicado en un caso de injurias por insultos
Con el fin de defender al cliente implicado en un caso de injurias por insultos, el abogado especializado en Derecho penal analizó en profundidad las circunstancias de la denuncia.
Relato del cliente que acudió al abogado penalista
El cliente que acudió al abogado penalista había sido objeto de una denuncia interna por acoso laboral por haber dirigido presuntamente comentarios insultantes a A, un compañero de trabajo.
Además, A presentó una denuncia penal, por lo que el cliente quedó expuesto tanto a una sanción disciplinaria interna como a una sanción penal.
Según A, el cliente había formulado reiteradamente comentarios insultantes como «¿Es que no puede vivir sin alcohol?» y «¿Quién come mientras trabaja?».
Sin embargo, el cliente sostuvo: «Solo le di un consejo; en ningún momento dije nada insultante», y acudió al abogado penalista para responder jurídicamente a la denuncia.

2. Estrategia del abogado penalista frente a la acusación por injurias derivadas de insultos
El abogado penalista encargado del caso de injurias por insultos examinó los hechos y obtuvo pruebas para articular la defensa frente a la posible sanción penal del siguiente modo.
Asistencia del abogado 1) Negación de la intención de insultar
A sostuvo que el cliente lo había insultado en varias ocasiones mediante comentarios como «¿Es que no puede vivir sin alcohol?».
Tras entrevistarse con el cliente y ordenar los hechos, el abogado penalista explicó que aquel comentario constituía un consejo motivado por la preocupación por la salud de A.
Asimismo, algunos de los comentarios cuestionados por A se limitaban a señalar normas básicas de modales y cortesía que debían respetarse en un espacio de trabajo compartido por numerosos empleados.
Por ello, el abogado penalista alegó que el cliente no había tenido intención de insultar a A y que su conducta no reunía los elementos constitutivos del delito de injurias.
Asistencia del abogado 2. Obtención de declaraciones de personas presentes
Para comprobar los hechos, el abogado penalista obtuvo declaraciones de compañeros de trabajo que habían oído los comentarios del cliente en el lugar.
A diferencia de lo sostenido por A, dichas declaraciones permitieron constatar que no existían circunstancias que llevaran a considerar que el cliente hubiera empleado expresiones insultantes.
El abogado penalista subrayó que los comentarios del cliente se aproximaban más a consejos destinados a facilitar la adaptación laboral de A y que no resultaba razonable interpretarlos como insultos unilaterales.
Asistencia del abogado 3. Objeciones a la objetividad de la sanción disciplinaria interna
A continuación, el abogado penalista alegó que el resultado del procedimiento disciplinario interno iniciado a raíz de la denuncia por acoso laboral no podía servir como fundamento para valorar el asunto penal.
Además, la sanción impuesta al cliente se había decidido precipitadamente, sin haber comprobado con precisión los hechos ni haberle concedido una oportunidad suficiente para formular sus explicaciones.
Por tanto, señaló que no resultaba procedente concluir que existía culpabilidad basándose en un expediente disciplinario afectado por deficiencias procedimentales.
Asistencia del abogado 4. Cuestionamiento de la credibilidad de las alegaciones de la otra parte
Por último, el abogado penalista sostuvo que los comentarios del cliente no constituían un delito de injurias y señaló que la actuación de A respondía a una reacción de represalia por el resultado de una evaluación de personal.
En efecto, después de que el cliente incluyera observaciones sobre la asistencia y la puntualidad de A en una evaluación del desempeño, A lo denunció por acoso laboral e insistió reiteradamente en que se eliminara dicha evaluación.
El abogado penalista señaló así que la denuncia penal de A tenía su origen en el descontento con el resultado de la evaluación de personal y no en los comentarios del cliente, y cuestionó la credibilidad de las alegaciones de la otra parte.
3. Caso de injurias por insultos: resolución policial de no remisión con la asistencia del abogado penalista
Durante la investigación de la policía coreana, el cliente del caso de injurias por insultos obtuvo una resolución policial de «no remisión del caso a la fiscalía (inexistencia de indicios de delito)» por insuficiencia de pruebas, lo que permitió descartar la acusación formulada contra él.
Sobre la base del escrito presentado por el abogado penalista, se aceptó que resultaba difícil considerar que los comentarios del cliente fueran expresiones capaces de menoscabar la valoración social de A.
4. Información jurídica para investigados por un delito de injurias debido a insultos
Como muestra el caso del cliente denunciado por injurias debido a insultos, es frecuente que un consejo ofrecido con buena intención dé lugar de forma inesperada a un asunto penal.
No obstante, para determinar si una discusión o una reprimenda de la vida cotidiana constituye un delito de injurias, deben valorarse conjuntamente diversos factores, como los hechos concretos y los elementos constitutivos del delito.
Criterios para determinar la existencia del delito de injurias
El delito de injurias se configura cuando una persona insulta públicamente a otra.
El Tribunal Supremo de la República de Corea ha definido el concepto de «injuria» en este delito del siguiente modo.
Véanse, entre otras, la sentencia del Tribunal Supremo de la República de Corea de 10 de septiembre de 2015, asunto 2015도2229, y la sentencia del Tribunal Supremo de la República de Corea de 31 de agosto de 2022, asunto 2019도7370
Según la jurisprudencia, la concurrencia del delito de injurias puede variar en función de las circunstancias concretas, como la relación entre las partes, el contexto del asunto y la forma de expresión, por lo que estos factores deben examinarse cuidadosamente.
Elementos constitutivos y penas del delito de injurias
Para que se configure el delito de injurias deben concurrir los tres requisitos siguientes.
Carácter público | El comentario debe formularse en una situación en la que pueda ser conocido por un número indeterminado de personas o por varias personas. |
Identificación de la víctima | Debe quedar claramente identificada la persona contra la que se dirige el insulto. |
Carácter insultante | Debe expresarse un juicio abstracto o un sentimiento de desprecio capaz de menoscabar la valoración social de la otra persona. |
Si se reconoce la acusación, con arreglo al artículo 311 de la Ley Penal de la República de Corea, puede imponerse una pena de prisión con trabajos o sin trabajos de hasta 1 año, o una multa penal de hasta 2.000.000 de wones surcoreanos.
Asimismo, con independencia de la sanción penal, la víctima puede reclamar una indemnización por daño moral, lo que puede tener consecuencias económicas importantes.
Por tanto, ante una acusación relacionada con injurias por insultos, conviene comprobar en primer lugar si el comentario reúne los elementos constitutivos exigidos legalmente.
Cuando resulte difícil determinar si concurren los elementos del delito de injurias, puede contarse con la asistencia de un 🔗abogado especializado en Derecho penal y de especialistas en investigación probatoria de Daeryun Sociedad de Abogados.
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Este trabajo comprende la obtención de pruebas para responder a las alegaciones de la otra parte y su análisis por profesionales de las áreas correspondientes, con el fin de elaborar una estrategia adaptada al cliente.
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