CONTENIDO
- 1. Disolución de una persona jurídica | Decisión de disolver la Iglesia de la Unificación en Japón

- - La relación entre religión y política revelada tras el asesinato del ex primer ministro Abe
- 2. Disolución de una persona jurídica | Decisión de un tribunal japonés: «orden de disolución de una entidad religiosa»

- - ¿Una orden de disolución implica que la organización desaparecerá?
- - ¿Desaparecerá la Iglesia de la Unificación de Japón?
- 3. Disolución de una persona jurídica | Aspectos clave tras la orden de disolución

- - Supuestos en los que puede ordenarse la disolución de una sociedad en Corea
- - Estrategia de respuesta de una empresa ante el riesgo de disolución
1. Disolución de una persona jurídica | Decisión de disolver la Iglesia de la Unificación en Japón
La disolución de una persona jurídica puede confundirse fácilmente con un procedimiento que elimina por completo una organización, pero jurídicamente supone poner fin a su personalidad jurídica y liquidar su patrimonio.
Por tanto, una orden de disolución no implica el cese inmediato de las actividades del grupo, y sus efectos reales pueden variar según la estructura jurídica y el entorno social.
El poder judicial japonés está acelerando el procedimiento de disolución de la Federación de Familias para la Paz y la Unificación Mundial, anteriormente denominada Iglesia de la Unificación.
Recientemente, el Tribunal Superior de Tokio confirmó de nuevo la orden de disolución contra la Iglesia de la Unificación y mantuvo la decisión dictada en primera instancia por el Tribunal de Distrito de Tokio.
En consecuencia, la solicitud de disolución de la entidad religiosa presentada por el Gobierno japonés quedó, en la práctica, estimada por los tribunales.
Esta resolución también ha suscitado interés internacional porque constituye un ejemplo de cómo puede utilizarse el régimen de disolución de personas jurídicas para afrontar problemas sociales.
No obstante, en la sociedad japonesa existen distintas opiniones sobre si la resolución dará lugar a la desaparición completa de la organización de la Iglesia de la Unificación o si esta continuará sus actividades bajo otra forma.
La relación entre religión y política revelada tras el asesinato del ex primer ministro Abe
El asesinato del ex primer ministro Shinzo Abe en 2022 fue el acontecimiento que llevó a que el problema de la Iglesia de la Unificación se debatiera ampliamente en la sociedad japonesa.
El investigado por la comisión del delito afirmó entonces que su familia había quedado arruinada después de que su madre hiciera cuantiosas donaciones a la Iglesia de la Unificación.
Tras este suceso, la relación entre la Iglesia de la Unificación y los círculos políticos recibió una atención especial en Japón.
La repercusión social aumentó, en particular, al conocerse que figuras políticas, incluidas algunas pertenecientes al gobernante Partido Liberal Democrático japonés, habían mantenido contactos con organizaciones vinculadas a la Iglesia de la Unificación.
Posteriormente, el Gobierno japonés inició una investigación para determinar si se había infringido la Ley de Entidades Religiosas de Japón y, en octubre de 2023, solicitó finalmente al Tribunal de Distrito de Tokio que dictara una orden de disolución de la entidad religiosa.
2. Disolución de una persona jurídica | Decisión de un tribunal japonés: «orden de disolución de una entidad religiosa»

En 2025, el Tribunal de Distrito de Tokio reconoció que la Iglesia de la Unificación había causado, mediante actos ilícitos como la captación de donaciones de cuantías elevadas, daños a un mínimo de 1.500 víctimas por un importe aproximado de 20.400.000.000 JPY (yenes japoneses).
El tribunal, aun teniendo en cuenta el derecho constitucional a la libertad religiosa, consideró inevitable dictar la orden de disolución debido a que las infracciones de la Ley de Entidades Religiosas de Japón se habían producido de forma continuada.
Posteriormente, la Iglesia de la Unificación recurrió de inmediato la resolución, pero el Tribunal Superior de Tokio también desestimó su recurso.
En consecuencia, la entidad religiosa perderá su condición jurídica y el liquidador designado por el tribunal se encargará de liquidar el patrimonio y tramitar el resarcimiento de las víctimas.
Esta es la tercera ocasión en Japón en que se dicta una orden de disolución contra una entidad religiosa por infringir la legislación.
Sin embargo, este caso reviste especial importancia porque, a diferencia de los anteriores, que estaban relacionados con delitos, es la primera vez que se dicta una orden de disolución sobre la base de hechos ilícitos de naturaleza civil.
¿Una orden de disolución implica que la organización desaparecerá?
El concepto de disolución de una persona jurídica puede entenderse habitualmente como la desaparición completa de una organización, pero su significado jurídico es algo distinto.
La disolución de una persona jurídica es el procedimiento por el que se pone fin a su personalidad y capacidad jurídicas.
En particular, cuando se ordena la disolución de una entidad religiosa, se producen los siguientes cambios.
Sin embargo, una orden de disolución no implica necesariamente el cese completo e inmediato de las actividades de la organización. En el ordenamiento jurídico japonés, aunque se disuelva una entidad religiosa, existe la posibilidad de que continúe sus actividades como grupo sin personalidad jurídica.
De hecho, las medidas que permiten prohibir por completo un grupo religioso tienen una aplicación muy limitada en el sistema jurídico japonés.
¿Desaparecerá la Iglesia de la Unificación de Japón?
La Iglesia de la Unificación es una organización religiosa fundada en Corea en 1954, pero ha desarrollado una influencia mayor en otros países, como Japón y Estados Unidos.
En Japón, en particular, se estima que cuenta con unos 600.000 fieles.
Asimismo, la Iglesia de la Unificación ha mantenido actividades no solo religiosas, sino también en diversos ámbitos, como los medios de comunicación, la educación, el turismo y la cultura.
Por estas razones, algunos expertos consideran que será difícil que la orden de disolución de la entidad religiosa ponga fin por completo a las propias actividades de la organización.
No obstante, un factor importante es el considerable deterioro de la opinión pública sobre la Iglesia de la Unificación en toda la sociedad japonesa tras el asesinato del ex primer ministro Abe.
La pérdida de la personalidad jurídica como entidad religiosa conllevará cambios en los beneficios fiscales y en la estructura de gestión patrimonial, por lo que podría afectar de manera significativa al funcionamiento de la organización.
3. Disolución de una persona jurídica | Aspectos clave tras la orden de disolución
La decisión del tribunal japonés podría constituir un punto de inflexión importante que debilite la base jurídica de la organización de la Iglesia de la Unificación.
Sin embargo, dado que la disolución de una persona jurídica no implica la desaparición completa de la propia organización, la respuesta de la sociedad japonesa y los cambios en el entorno jurídico serán factores relevantes para determinar bajo qué forma continuará sus actividades la Iglesia de la Unificación.
Así, una orden de disolución no constituye una mera supresión de la organización, sino una medida de reestructuración jurídica. Sus efectos reales dependerán de la orientación que adopten en adelante la sociedad y el sistema jurídico japoneses.
Supuestos en los que puede ordenarse la disolución de una sociedad en Corea
También en la República de Corea, cuando concurre alguna de las causas previstas, un tribunal puede ordenar la disolución de una sociedad.
De conformidad con el artículo 176 de la Ley Mercantil (Código de Comercio) de la República de Corea, el tribunal puede ordenar la disolución de una sociedad a instancia de una persona interesada o del fiscal, o de oficio.
① Cuando el propio objeto de constitución de la sociedad sea ilícito
Por ejemplo, si se trata de una sociedad constituida para cometer delitos de forma organizada o cuyo objeto infringe la legislación, el tribunal puede considerar inadmisible la propia continuidad de su existencia.
② Cuando no desarrolle actividad durante un periodo prolongado después de su constitución
La Ley Mercantil establece que también puede ordenarse la disolución de una sociedad si, sin causa justificada, no inicia su actividad dentro del plazo máximo de 1 año desde su constitución o suspende la actividad durante un periodo mínimo de 1 año.
Esta disposición tiene por objeto impedir que una «sociedad inactiva» que no desarrolla ninguna actividad real continúe manteniendo su condición jurídica.
③ Cuando los administradores o directivos hayan cometido actos graves contrarios a la legislación o a los estatutos sociales
Si el representante o los administradores de la sociedad cometen reiteradamente actos ilícitos, o si la propia gestión societaria vulnera gravemente el ordenamiento jurídico, el tribunal puede considerar que resulta difícil permitir que la sociedad continúe existiendo.
Cuando se aleguen estas causas, en lugar de dictar de inmediato una orden de disolución, el tribunal también puede nombrar previamente a un administrador o adoptar medidas cautelares sobre el patrimonio para proteger los bienes de la sociedad.
Estrategia de respuesta de una empresa ante el riesgo de disolución
Dado que una orden de disolución es una medida de gran alcance que pone fin a la existencia jurídica de una sociedad, cuando surge un conflicto relacionado con ella, la empresa debe responder activamente desde las primeras fases.
En primer lugar, la sociedad debe examinar jurídicamente si concurren realmente los motivos de disolución.
Si una persona interesada ha presentado una solicitud de disolución basada en alegaciones maliciosas o contrarias a los hechos, la sociedad puede exponerlo y acreditarlo ante el tribunal.
La Ley Mercantil también contempla estas situaciones y permite exigir la prestación de una garantía cuando la sociedad aporte elementos que acrediten que la solicitud de la persona interesada es maliciosa.
Asimismo, cuando se cuestionen infracciones de la legislación o actos ilícitos de los directivos durante la gestión de la sociedad, esta puede tratar de acreditar ante el tribunal la necesidad de mantener su continuidad mediante medidas estructurales, como la mejora del gobierno corporativo, la sustitución de los directivos y el refuerzo del control interno.
En los procedimientos de disolución de personas jurídicas, la corrección de la situación problemática y el restablecimiento de una estructura de gestión normal pueden constituir factores importantes para la decisión.
Resulta especialmente importante preparar una estrategia jurídica antes de que se dicte la orden de disolución.
Como una orden de disolución puede afectar de forma significativa a la actividad empresarial y a la estructura patrimonial de la sociedad, cuando surja un conflicto relacionado con ella será necesario examinar conjuntamente los riesgos jurídicos y las posibles medidas de respuesta.
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